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histeriosidades

histerias de mi vida, cosas que quiero escribir, cosas que quiero hacer sin hacer pero si sentir.

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sábado, 25 de diciembre de 2010

Capitulo II Danzando en soledad para dos.


"No sabía si esto sería el inicio de un viaje el cual aun no había visto ni siquiera el inicio, como una introducción a la partida llegué y como un prologo preparado quedé"

Cerré los ojos por un instante no sé cuanto, al abrirlos aquel señor, aquel yo, ya no estaba ahí a mi lado, sus viejas vestimentas estaban aun a mi costado; lo busque con la mirada entre los espejos pero el ya no estaba ahí; casi sin aviso un crujido a un costado lejano sobrepuso mis sentidos; ¡Una puerta! Sí, detrás de un espejo una puerta a medio cerrar dejaba una luz brillante entrar en aquel cuarto casi a oscuras, poco a poco fui levantándome apoyado en los espejos y con cada paso el cansancio era cada vez mas agobiante, gire mi cabeza hacia el espejo y vi a un anciano cansado, la imagen de aquel yo adulto ¡Pero no! Ese era yo mismo reflejado en aquel espejo y aunque el dolor en mi pecho no paraba, el peso de todo mi cuerpo era más acongojante y a la vez mas etéreo con cada paso que daba hacia aquella puerta a medio abrir. Sumiso ante el encanto de la luz, la seguí con pasos temblorosos y ya a pocos pasos de llegar a la entrada, una sorpresiva aparición sobresalto mis sentidos, un niño pequeño, un niño sin vestimenta alguna, interrumpió mi caminar, pero de una u otra forma era como si me guiara a entrar, seguí adelante y por un momento quede ciego, me cubrí de aquel fuerte resplandor de luz, luz cálida y absorbente; observo su origen, mis ojos asombran la ilusión que ante mí no pudo dejar de sorprenderme, ¿un salón? ¿Una fiesta? ¿Qué es todo este salón? ¿Va a ver una fiesta? ¿Y los invitados? No hay señal de personas ¿Y el niño que guiaba mi camino está ahí? ¿pero dónde? Algo brillante llama mi atención, bajo la mirada a ver de qué se trata, es una máscara brillante sostenida por aquel pequeño niño, el no habla solo hace gestos tratando de decir que es para mí; pero ¿para mí? Le pregunto, él responde con un movimiento vertical de su cabeza; tomo la máscara y al verla de cerca, esta se muestra colorida, brillante hasta sonriente; al sostenerla pregunto por si va a haber una fiesta y donde están los invitados ¿aún es temprano? ¿estoy yo invitado? No tengo la vestimenta apropiada para estar ahí, ¿qué puedo hacer?, el pequeñín solo me mira con una sonrisa cautivante que poco a poco se vuelve una carcajada que contagia su emoción, con sus pequeñas manos me dice que me ponga la máscara, su sonrisa me deja tranquilo y no dudo en ponérmela, ya luego de acomodarme la máscara y sin parpadear, mis ojos descubrieron todo un lugar diferente, un mar de mascaras refiriéndose a mí, en la lejanía reconozco siluetas, risas, voces; algunas de estas evocan memorias pasadas, quiero encontrarlos en la multitud, escucho esa voz una voz muy peculiar que dice "hola" con una risa suave; mi corazón se exalta siento el ardor de mi sangre dentro de mí, mis labios empiezan a pronunciar su nombre, corriendo me acerco hacia ella, quiero darle un abrazo, uno muy fuerte, uno que dure toda la eternidad; pero que tristeza, que dolor tratar tocarla y ella desaparecer ante mis ojos, ojos que ya no ven claramente a mi alrededor; no puedo soportarlo más, una vez más mis ojos son dos pequeños caminos de agua, de rodillas en medio del salón, se que nadie puede verme cuan triste estoy, pero ese niño pequeño se acerca, me abraza, dice que me quiere ¡mucho, mucho, de aquí a las estrellas y mas allá! pero eso lo escuche antes, ¡no espera! Esa frase es de…en ese instante me abraza con mas intensidad y poco a poco se va haciendo grande más grande y con voz dulce me dice "todo va a estar bien, como siempre, cálmate" "yo sé tanto como tú sabes de ti mismo". No sabía cómo responder, solo quería seguir ahí, abrazado sintiendo mis penas escapar y mi alma descansar; una calma invadió mi cuerpo e hizo que olvidara todo lo que en mi cabeza rondaba, ya sin fuerzas mi cuerpo sentía desvanecer; me sostiene firmemente no deja que caiga, y fue en ese momento que su voz cambio a un tono familiar, sintiendo hablarme a mi mismo, diciendome: “tus sueños son tus sueños, solo tuyos; si has llegado hasta aquí es porque ya entendiste el valor de ti mismo pero te falta algo más” empieza a abrazarme de nuevo como si de un abrazo de oso se tratase, parece quebrarme todos los huesos y poco a poco el se va desvaneciendo dentro de mí, ¡mi otro yo! mis sueños perdidos han regresado a mí, ahora sé que no debo caer. Le agradezco todo lo que ha hecho por mí con un simple pero sincero “gracias”.
Yo mismo me he guiado hasta este sitio pero sé que aun hay algo que falta en este encuentro, y es ver de nuevo la figura que ha rondado sin nombre en este salón, testigo mudo entre tantas mascaras que ahora vuelvo a contemplar. Sé que ella está ahí esperando que la encuentre y a ella pida valsar el tema que ya había sido escogido desde del inicio de este viaje, la orquesta silencia la sala por un instante, es momento de que comience la danza de este hermoso tema en soledad para dos. Todos los presentes empezaron a moverse rápidamente, tomando sus lugares en cada extremo del salón; sus miradas se centraron sobre mí, entiendo lo que tratan de decir, aun no he encontrado a mi pareja; al pie de las gradas hacia lo que parece un salón superior, escucho el sonido de lo que parece el calzado de una mujer, no puedo dudar ni fingir lo que veo a través de esta mascara, es ella misma en vestido blanco plata, mis ojos sin aun creer lo que ven siguen indistintos hacia ella, sin pensarlo camino sin la menor idea de lo que vaya a pasar, solo el deseo de saber el final me permite seguir adelante.


A unos pasos de ella, mi corazón siento exaltar y en ella consumar, es ella misma, la persona que me hizo soñar con todo lo que ahora es solo recuerdos en mis días, pero también es realidad; ya no quiero seguir pensando cómo hacer bien las cosas, deseo arriesgarme ser y yo mismo, darme en si lo mejor aunque esta sea solo una ilusión; he esperado este instante por tanto tiempo que mis pasos parecen tan largos en la corta distancia hacia ella, ya estando frente a frente, la invito a bailar como solo los verdaderos caballeros lo hacen; ella toma mi mano y paso a paso procedemos a empezar el baile al compas de la orquesta, poco a poco el piano nos envuelve en la música misma; los violines nuestra imaginación dejan volar y la orquesta en sí, nuestros sentidos realzan; la contemplo mientras bailamos aunque su rostro no pueda ver por aquella alegre mascara pero...repentinamente toca su rostro y aquella mascara retira, ya sin más pensarlo la sigo, deseando que cuando me quite esta mascara como tan mágico hechizo ella siga ahí; sin parpadear y ante mis ojos ella sigue ahí nada ha cambiado, el tiempo parece haberse detenido, la multitud de mascaras está ahí pero ya no se mueven aunque la música sigue, no ha cesado. Fue ahí cuando presidí a su oído susurrar, palabras que pensé no pronunciar, diciéndole: "lo más hermoso y lo más triste es ahora" ¿Por qué? ella me pregunta; "Se que al abrir mis ojos en el otro mundo, solo yo estaré y tu muy lejos de mi corazón te encontraras” le aclaré con una voz tan suave y tan triste que no supe como disimular las lagrimas que ya en ese momento brotaban de mis ojos, la música mi música seguía tocando, ella no volteo a verme, solo acercose a mí y susurro en mi oído "Sé que es difícil regresar y saber que esto fue un sueño más, pero mientras estemos aquí...disfrútalo ¡sí!, su rosto el mio buscaba, senti sus labios acercarse a los mios, su perfume consuelo a mi corazón traía, sumergido en paz me encontre y la sonrisa perdida regreso a mi...pero sentí como una lagrima caía por mis mejillas, pero no era mía, me quedo viendola y entiendo, no es de tristeza no de alegria era felicidad pura sin más ni menos; luego volvió a ponerse su máscara, le seguí y juntos y al compas de la sinfónica, continuo nuestro baile; la danza nocturna que preveía el final que no queríamos que llegara, la orquesta seguía demostrando su talento continuando hasta quedar ellos mismos agotados y las mascaras sonrientes, burlescas, solo eran eso...¡mascaras! Las luces se apagaron era hora de partir, hora de despedirnos pero desee no hacerlo con todo mi corazón, desee quedarme a su lado y nunca más perderla, que ella fuera la luz que viera al dejar aquel salón pero adelantandose a mi, tomo mi mano y tarareando la canción que tantos recuerdos en mi traía, me dijo: "los sueños pueden hacerse realidad solo tienes que seguirlos y no perderlos”

Grazie bella principessa...aunque esta sea la última vez que nos volvamos a ver...

Ti amo, ciao.

No sabía lo que me esperaría al subir aquellas gradas de donde ella había bajado, pero algo me guiaba hacia ellas...


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Publicado por Xuuu 0 comentarios
Etiquetas: Sueños de limbo

jueves, 23 de diciembre de 2010

Luna lunera luna






Cuentan que una vez hubo un niño que hablaba con la luna, un niño que noche a noche desvelaba sus historias, sueños y anhelos. Una noche como tantas, la luna le habló al niño, puesto que antes nunca lo había hecho, ella preguntó: ¿eres feliz? El niño sin saber que decir, respondió: “desearía sentir la dulzura de esa palabra”


Con el tiempo aquel niño creció, sin embargo el siguió hablando con su amiga, una noche la luna volvió a hablarle y dijo: “noche a noche en esta infinita oscuridad a mí me has acompañado, como gratitud un deseo te cumpliré” y agregó: ¿deseas riquezas? Desde aquí yo sé donde están ocultas o ¿deseas tener la mayor de las aventuras? Yo también puedo enseñarte el camino de estas; el niño bajo la cabeza y pronunció una sola palabra “FELICIDAD”

La luna entendió lo que el muchacho quería, no eran riquezas ni hazañas de las que él tantas veces contó y soñó, sino el deseo sincero de un solo sentimiento; Selene, como él solía llamar a la luna, recogió polvo de estrellas junto con chispas de sol y a las dos en una sola modelo de una forma casi mágica; con el polvo de estrellas un cuerpo modelo, con las chipas de sol a los ojos y cabello dio luz y como último ingrediente un fragmento de ella misma deposito en forma de corazón, para finalizar, luz tenue deslumbró y vida ahí mismo creo no sin antes un mensaje en su corazón dejarle que decía: “cuida de mi amigo, en el día y en sus sueños que él lo más sincero de su ser te devolverá” como final la hizo descender a la tierra como una pequeña estrella fugaz.

Tiempo después aquel niño ya ahora todo un joven, empezó a hablar de una muchacha que había conocido, con la cual podía sonreír, soñar sin miedos de día, de tarde; la luna después de escucharlo en silencio con dulce voz habló y dijo: “yo aquí estoy y estaré y aun en la noche más oscura seguiré aquí en lo alto, velando por ti; ahora tú sigue tu felicidad, cuida de aquella muchacha que todo en esta vida se puede conseguir con paciencia y esfuerzo, hoy te toca a ti ser feliz” él, triste pero con una sincera sonrisa respondió: “volveré amiga y te contaré de mis alegrías liberadas en felicidad”

El tiempo pasó día a día, mes a mes, estación a estación y aquel amigo no regreso, ¿habría aquel muchacho olvidado su promesa? Muchas noches la luna estática en su sin fin de noches tras días observó al horizonte de donde el niño comenzaba sus relatos en un adiós y terminaban en un holaaa…a. Una noche a lo lejos de donde ella solía contemplar a su amigo; una voz se volvió a escuchar, rápidamente trato de divisar si se trataba de su amigo pero solo observo a una niña que empezó a hablar de sus sueños y de lo feliz que era en su casa con papá con el que compartía sus aventuras imaginarias y su mamá que velaba por su bienestar con amor y dulzura; poco a poco la luna empezó a escucharle y las noches empezaron a hacerse más cortas, las noches estuvieron llenas de nuevas aventuras y sueños que la luna poco a poco empezó a tomarles más importancia pero aun así el deseo de volver a ver a su amigo seguía en ella, pasado ya bastante tiempo aquella niña a la luna hizo su confidente y una noche una historia le contó, una historia que iba algo así: “había una vez un niño que se hizo amigo de la luna y sus noches pasaba contándole sus historias y aventuras, la luna bondadosa le cumplió un deseo a su amigo, un deseo de felicidad, desde entonces él vivió feliz con su amiga y su felicidad, fin” la luna miró a la niña atentamente por primera vez y después de mucho tiempo la luna hablo y dijo: ¿Quién te contó esa historia, pequeña niña? La niña maravillada y atónita saltaba y reía, exclamando: -¡Verdad! ¡Es verdad! ¡La luna habla! ¡Habló!. Luego de un instante de júbilo, la niña respondió: mi papá me la contaba antes de irme a dormir, pero mi papá ya no puede contarme más historias, él se encuentra resfriado, eso dice mamá y por eso está en su cama descansando y a veces parece estar muy mal pero él me dice bajito al oído “mamá y tú son mi felicidad” y deja una sonrisa escapar de su rostro. La luna que por un instante sintiese que su amigo se olvido de ella, volcó su soledad a tristeza, de saber que su amigo no olvido su promesa pero no pudo mantenerla en pie a causa de una enfermedad; la luna asomo su vista a la casa de donde la niña salía a charlar con ella, y desde una ventana reflejada en su propia luz pudo observar a su amigo postrado en una cama acompañado de aquella estrella de ojos y cabellos hecho de chispas de sol, la cual era la fiel acompañante de su amigo; la luna con más fuerza empezó a brillar tratando de que su amigo a ella pudiera observar, entonces una voz entrecortada y débil ella pudo escuchar, una voz con suave tono que decía: “hola amiga, hola” la luna no pudo soportar la tristeza de ver a su amigo así y aquella noche una lluvia de estrellas empezó a caer del cielo; algunos cuentan que las estrellas cayeron noche a noche durante bastantes días sin ninguna explicación lógica pero nadie imagino que la causa era la tristeza de aquella vieja amiga al encontrar a su amigo enfermo después de tanto tiempo.

La luna buscó por el mundo la respuesta al mal que aquejaba a su amigo, en una búsqueda incesante, una respuesta encontró, una extraña planta que solo florecía con luz de sol y luna a la vez, la cual era capaz de curar todo tipo de males, no obstante este raro suceso en que la luna tomaba el color del sol sucedía cada cien años, sin embargo aquella amiga tomo una decisión, dejar al sol reflejarse con mayor intensidad en ella, creando aquel efecto tan maravilloso, y fue así que en cada luna llena ella iba acumulando la luz necesaria hasta tener la fuerza para llegar a su máximo resplandor. Pasados los meses su amigo mejoro pero su amiga empezó a sentirse más y más cansada, el esfuerzo fue debilitandola y aun así, nada impidió a los dos amigos detener el tiempo y recobrarlo al máximo; juntos rieron, sonrieron y de las noches hicieron gratos recuerdos otra vez.

La luna aquella amiga que espero todo ese tiempo, sintió una vez la alegría, aunque su amigo la empezó a notar cansada y más pequeña de como la recordaba, a lo que él le pregunto: -¿estás bien amiga? La luna respondiendo dijo: -“amigo mío, hemos pasado demasiadas aventuras juntos y aún cuando sentí que de mí te habías olvidado, me devolviste la alegría una vez mas, ahora deseo dormir por un tiempo hasta que me sienta mejor” Su amigo con una sonrisa en el rostro dijo: “Aún cuando estés durmiendo seguiré viniendo noche a noche esperando el día que despiertes, mientras tanto contare de nuestra amistad a quién a mí desee escuchar, y veras que con el tiempo tendremos más amigos y yo un libro escribiré, con todas nuestras historias mi gran amiga y así, mi hija a su hijo contara esta historia que no se olvidará”

Al día siguiente la luna dejo de hablar y en un sueño muy profundo quedo; dicen que una vez hubo un niño que hablo con la luna y él una historia escribió…



Los amigos verdaderos no se olvidan se mantienen firmes y solo esperan el momento exacto para ahí estar.



Para todos; en mis sueños más profundos unidos aun nos encontramos riendo y gozando de aquella felicidad que algunos describen como cariño verdadero o como yo le digo sincero amor.





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