
"No sabía si esto sería el inicio de un viaje el cual aun no había visto ni siquiera el inicio, como una introducción a la partida llegué y como un prologo preparado quedé"
Cerré los ojos por un instante no sé cuanto, al abrirlos aquel señor, aquel yo, ya no estaba ahí a mi lado, sus viejas vestimentas estaban aun a mi costado; lo busque con la mirada entre los espejos pero el ya no estaba ahí; casi sin aviso un crujido a un costado lejano sobrepuso mis sentidos; ¡Una puerta! Sí, detrás de un espejo una puerta a medio cerrar dejaba una luz brillante entrar en aquel cuarto casi a oscuras, poco a poco fui levantándome apoyado en los espejos y con cada paso el cansancio era cada vez mas agobiante, gire mi cabeza hacia el espejo y vi a un anciano cansado, la imagen de aquel yo adulto ¡Pero no! Ese era yo mismo reflejado en aquel espejo y aunque el dolor en mi pecho no paraba, el peso de todo mi cuerpo era más acongojante y a la vez mas etéreo con cada paso que daba hacia aquella puerta a medio abrir. Sumiso ante el encanto de la luz, la seguí con pasos temblorosos y ya a pocos pasos de llegar a la entrada, una sorpresiva aparición sobresalto mis sentidos, un niño pequeño, un niño sin vestimenta alguna, interrumpió mi caminar, pero de una u otra forma era como si me guiara a entrar, seguí adelante y por un momento quede ciego, me cubrí de aquel fuerte resplandor de luz, luz cálida y absorbente; observo su origen, mis ojos asombran la ilusión que ante mí no pudo dejar de sorprenderme, ¿un salón? ¿Una fiesta? ¿Qué es todo este salón? ¿Va a ver una fiesta? ¿Y los invitados? No hay señal de personas ¿Y el niño que guiaba mi camino está ahí? ¿pero dónde? Algo brillante llama mi atención, bajo la mirada a ver de qué se trata, es una máscara brillante sostenida por aquel pequeño niño, el no habla solo hace gestos tratando de decir que es para mí; pero ¿para mí? Le pregunto, él responde con un movimiento vertical de su cabeza; tomo la máscara y al verla de cerca, esta se muestra colorida, brillante hasta sonriente; al sostenerla pregunto por si va a haber una fiesta y donde están los invitados ¿aún es temprano? ¿estoy yo invitado? No tengo la vestimenta apropiada para estar ahí, ¿qué puedo hacer?, el pequeñín solo me mira con una sonrisa cautivante que poco a poco se vuelve una carcajada que contagia su emoción, con sus pequeñas manos me dice que me ponga la máscara, su sonrisa me deja tranquilo y no dudo en ponérmela, ya luego de acomodarme la máscara y sin parpadear, mis ojos descubrieron todo un lugar diferente, un mar de mascaras refiriéndose a mí, en la lejanía reconozco siluetas, risas, voces; algunas de estas evocan memorias pasadas, quiero encontrarlos en la multitud, escucho esa voz una voz muy peculiar que dice "hola" con una risa suave; mi corazón se exalta siento el ardor de mi sangre dentro de mí, mis labios empiezan a pronunciar su nombre, corriendo me acerco hacia ella, quiero darle un abrazo, uno muy fuerte, uno que dure toda la eternidad; pero que tristeza, que dolor tratar tocarla y ella desaparecer ante mis ojos, ojos que ya no ven claramente a mi alrededor; no puedo soportarlo más, una vez más mis ojos son dos pequeños caminos de agua, de rodillas en medio del salón, se que nadie puede verme cuan triste estoy, pero ese niño pequeño se acerca, me abraza, dice que me quiere ¡mucho, mucho, de aquí a las estrellas y mas allá! pero eso lo escuche antes, ¡no espera! Esa frase es de…en ese instante me abraza con mas intensidad y poco a poco se va haciendo grande más grande y con voz dulce me dice "todo va a estar bien, como siempre, cálmate" "yo sé tanto como tú sabes de ti mismo". No sabía cómo responder, solo quería seguir ahí, abrazado sintiendo mis penas escapar y mi alma descansar; una calma invadió mi cuerpo e hizo que olvidara todo lo que en mi cabeza rondaba, ya sin fuerzas mi cuerpo sentía desvanecer; me sostiene firmemente no deja que caiga, y fue en ese momento que su voz cambio a un tono familiar, sintiendo hablarme a mi mismo, diciendome: “tus sueños son tus sueños, solo tuyos; si has llegado hasta aquí es porque ya entendiste el valor de ti mismo pero te falta algo más” empieza a abrazarme de nuevo como si de un abrazo de oso se tratase, parece quebrarme todos los huesos y poco a poco el se va desvaneciendo dentro de mí, ¡mi otro yo! mis sueños perdidos han regresado a mí, ahora sé que no debo caer. Le agradezco todo lo que ha hecho por mí con un simple pero sincero “gracias”.
Yo mismo me he guiado hasta este sitio pero sé que aun hay algo que falta en este encuentro, y es ver de nuevo la figura que ha rondado sin nombre en este salón, testigo mudo entre tantas mascaras que ahora vuelvo a contemplar. Sé que ella está ahí esperando que la encuentre y a ella pida valsar el tema que ya había sido escogido desde del inicio de este viaje, la orquesta silencia la sala por un instante, es momento de que comience la danza de este hermoso tema en soledad para dos. Todos los presentes empezaron a moverse rápidamente, tomando sus lugares en cada extremo del salón; sus miradas se centraron sobre mí, entiendo lo que tratan de decir, aun no he encontrado a mi pareja; al pie de las gradas hacia lo que parece un salón superior, escucho el sonido de lo que parece el calzado de una mujer, no puedo dudar ni fingir lo que veo a través de esta mascara, es ella misma en vestido blanco plata, mis ojos sin aun creer lo que ven siguen indistintos hacia ella, sin pensarlo camino sin la menor idea de lo que vaya a pasar, solo el deseo de saber el final me permite seguir adelante.
A unos pasos de ella, mi corazón siento exaltar y en ella consumar, es ella misma, la persona que me hizo soñar con todo lo que ahora es solo recuerdos en mis días, pero también es realidad; ya no quiero seguir pensando cómo hacer bien las cosas, deseo arriesgarme ser y yo mismo, darme en si lo mejor aunque esta sea solo una ilusión; he esperado este instante por tanto tiempo que mis pasos parecen tan largos en la corta distancia hacia ella, ya estando frente a frente, la invito a bailar como solo los verdaderos caballeros lo hacen; ella toma mi mano y paso a paso procedemos a empezar el baile al compas de la orquesta, poco a poco el piano nos envuelve en la música misma; los violines nuestra imaginación dejan volar y la orquesta en sí, nuestros sentidos realzan; la contemplo mientras bailamos aunque su rostro no pueda ver por aquella alegre mascara pero...repentinamente toca su rostro y aquella mascara retira, ya sin más pensarlo la sigo, deseando que cuando me quite esta mascara como tan mágico hechizo ella siga ahí; sin parpadear y ante mis ojos ella sigue ahí nada ha cambiado, el tiempo parece haberse detenido, la multitud de mascaras está ahí pero ya no se mueven aunque la música sigue, no ha cesado. Fue ahí cuando presidí a su oído susurrar, palabras que pensé no pronunciar, diciéndole: "lo más hermoso y lo más triste es ahora" ¿Por qué? ella me pregunta; "Se que al abrir mis ojos en el otro mundo, solo yo estaré y tu muy lejos de mi corazón te encontraras” le aclaré con una voz tan suave y tan triste que no supe como disimular las lagrimas que ya en ese momento brotaban de mis ojos, la música mi música seguía tocando, ella no volteo a verme, solo acercose a mí y susurro en mi oído "Sé que es difícil regresar y saber que esto fue un sueño más, pero mientras estemos aquí...disfrútalo ¡sí!, su rosto el mio buscaba, senti sus labios acercarse a los mios, su perfume consuelo a mi corazón traía, sumergido en paz me encontre y la sonrisa perdida regreso a mi...pero sentí como una lagrima caía por mis mejillas, pero no era mía, me quedo viendola y entiendo, no es de tristeza no de alegria era felicidad pura sin más ni menos; luego volvió a ponerse su máscara, le seguí y juntos y al compas de la sinfónica, continuo nuestro baile; la danza nocturna que preveía el final que no queríamos que llegara, la orquesta seguía demostrando su talento continuando hasta quedar ellos mismos agotados y las mascaras sonrientes, burlescas, solo eran eso...¡mascaras! Las luces se apagaron era hora de partir, hora de despedirnos pero desee no hacerlo con todo mi corazón, desee quedarme a su lado y nunca más perderla, que ella fuera la luz que viera al dejar aquel salón pero adelantandose a mi, tomo mi mano y tarareando la canción que tantos recuerdos en mi traía, me dijo: "los sueños pueden hacerse realidad solo tienes que seguirlos y no perderlos”
Cerré los ojos por un instante no sé cuanto, al abrirlos aquel señor, aquel yo, ya no estaba ahí a mi lado, sus viejas vestimentas estaban aun a mi costado; lo busque con la mirada entre los espejos pero el ya no estaba ahí; casi sin aviso un crujido a un costado lejano sobrepuso mis sentidos; ¡Una puerta! Sí, detrás de un espejo una puerta a medio cerrar dejaba una luz brillante entrar en aquel cuarto casi a oscuras, poco a poco fui levantándome apoyado en los espejos y con cada paso el cansancio era cada vez mas agobiante, gire mi cabeza hacia el espejo y vi a un anciano cansado, la imagen de aquel yo adulto ¡Pero no! Ese era yo mismo reflejado en aquel espejo y aunque el dolor en mi pecho no paraba, el peso de todo mi cuerpo era más acongojante y a la vez mas etéreo con cada paso que daba hacia aquella puerta a medio abrir. Sumiso ante el encanto de la luz, la seguí con pasos temblorosos y ya a pocos pasos de llegar a la entrada, una sorpresiva aparición sobresalto mis sentidos, un niño pequeño, un niño sin vestimenta alguna, interrumpió mi caminar, pero de una u otra forma era como si me guiara a entrar, seguí adelante y por un momento quede ciego, me cubrí de aquel fuerte resplandor de luz, luz cálida y absorbente; observo su origen, mis ojos asombran la ilusión que ante mí no pudo dejar de sorprenderme, ¿un salón? ¿Una fiesta? ¿Qué es todo este salón? ¿Va a ver una fiesta? ¿Y los invitados? No hay señal de personas ¿Y el niño que guiaba mi camino está ahí? ¿pero dónde? Algo brillante llama mi atención, bajo la mirada a ver de qué se trata, es una máscara brillante sostenida por aquel pequeño niño, el no habla solo hace gestos tratando de decir que es para mí; pero ¿para mí? Le pregunto, él responde con un movimiento vertical de su cabeza; tomo la máscara y al verla de cerca, esta se muestra colorida, brillante hasta sonriente; al sostenerla pregunto por si va a haber una fiesta y donde están los invitados ¿aún es temprano? ¿estoy yo invitado? No tengo la vestimenta apropiada para estar ahí, ¿qué puedo hacer?, el pequeñín solo me mira con una sonrisa cautivante que poco a poco se vuelve una carcajada que contagia su emoción, con sus pequeñas manos me dice que me ponga la máscara, su sonrisa me deja tranquilo y no dudo en ponérmela, ya luego de acomodarme la máscara y sin parpadear, mis ojos descubrieron todo un lugar diferente, un mar de mascaras refiriéndose a mí, en la lejanía reconozco siluetas, risas, voces; algunas de estas evocan memorias pasadas, quiero encontrarlos en la multitud, escucho esa voz una voz muy peculiar que dice "hola" con una risa suave; mi corazón se exalta siento el ardor de mi sangre dentro de mí, mis labios empiezan a pronunciar su nombre, corriendo me acerco hacia ella, quiero darle un abrazo, uno muy fuerte, uno que dure toda la eternidad; pero que tristeza, que dolor tratar tocarla y ella desaparecer ante mis ojos, ojos que ya no ven claramente a mi alrededor; no puedo soportarlo más, una vez más mis ojos son dos pequeños caminos de agua, de rodillas en medio del salón, se que nadie puede verme cuan triste estoy, pero ese niño pequeño se acerca, me abraza, dice que me quiere ¡mucho, mucho, de aquí a las estrellas y mas allá! pero eso lo escuche antes, ¡no espera! Esa frase es de…en ese instante me abraza con mas intensidad y poco a poco se va haciendo grande más grande y con voz dulce me dice "todo va a estar bien, como siempre, cálmate" "yo sé tanto como tú sabes de ti mismo". No sabía cómo responder, solo quería seguir ahí, abrazado sintiendo mis penas escapar y mi alma descansar; una calma invadió mi cuerpo e hizo que olvidara todo lo que en mi cabeza rondaba, ya sin fuerzas mi cuerpo sentía desvanecer; me sostiene firmemente no deja que caiga, y fue en ese momento que su voz cambio a un tono familiar, sintiendo hablarme a mi mismo, diciendome: “tus sueños son tus sueños, solo tuyos; si has llegado hasta aquí es porque ya entendiste el valor de ti mismo pero te falta algo más” empieza a abrazarme de nuevo como si de un abrazo de oso se tratase, parece quebrarme todos los huesos y poco a poco el se va desvaneciendo dentro de mí, ¡mi otro yo! mis sueños perdidos han regresado a mí, ahora sé que no debo caer. Le agradezco todo lo que ha hecho por mí con un simple pero sincero “gracias”.
Yo mismo me he guiado hasta este sitio pero sé que aun hay algo que falta en este encuentro, y es ver de nuevo la figura que ha rondado sin nombre en este salón, testigo mudo entre tantas mascaras que ahora vuelvo a contemplar. Sé que ella está ahí esperando que la encuentre y a ella pida valsar el tema que ya había sido escogido desde del inicio de este viaje, la orquesta silencia la sala por un instante, es momento de que comience la danza de este hermoso tema en soledad para dos. Todos los presentes empezaron a moverse rápidamente, tomando sus lugares en cada extremo del salón; sus miradas se centraron sobre mí, entiendo lo que tratan de decir, aun no he encontrado a mi pareja; al pie de las gradas hacia lo que parece un salón superior, escucho el sonido de lo que parece el calzado de una mujer, no puedo dudar ni fingir lo que veo a través de esta mascara, es ella misma en vestido blanco plata, mis ojos sin aun creer lo que ven siguen indistintos hacia ella, sin pensarlo camino sin la menor idea de lo que vaya a pasar, solo el deseo de saber el final me permite seguir adelante.
A unos pasos de ella, mi corazón siento exaltar y en ella consumar, es ella misma, la persona que me hizo soñar con todo lo que ahora es solo recuerdos en mis días, pero también es realidad; ya no quiero seguir pensando cómo hacer bien las cosas, deseo arriesgarme ser y yo mismo, darme en si lo mejor aunque esta sea solo una ilusión; he esperado este instante por tanto tiempo que mis pasos parecen tan largos en la corta distancia hacia ella, ya estando frente a frente, la invito a bailar como solo los verdaderos caballeros lo hacen; ella toma mi mano y paso a paso procedemos a empezar el baile al compas de la orquesta, poco a poco el piano nos envuelve en la música misma; los violines nuestra imaginación dejan volar y la orquesta en sí, nuestros sentidos realzan; la contemplo mientras bailamos aunque su rostro no pueda ver por aquella alegre mascara pero...repentinamente toca su rostro y aquella mascara retira, ya sin más pensarlo la sigo, deseando que cuando me quite esta mascara como tan mágico hechizo ella siga ahí; sin parpadear y ante mis ojos ella sigue ahí nada ha cambiado, el tiempo parece haberse detenido, la multitud de mascaras está ahí pero ya no se mueven aunque la música sigue, no ha cesado. Fue ahí cuando presidí a su oído susurrar, palabras que pensé no pronunciar, diciéndole: "lo más hermoso y lo más triste es ahora" ¿Por qué? ella me pregunta; "Se que al abrir mis ojos en el otro mundo, solo yo estaré y tu muy lejos de mi corazón te encontraras” le aclaré con una voz tan suave y tan triste que no supe como disimular las lagrimas que ya en ese momento brotaban de mis ojos, la música mi música seguía tocando, ella no volteo a verme, solo acercose a mí y susurro en mi oído "Sé que es difícil regresar y saber que esto fue un sueño más, pero mientras estemos aquí...disfrútalo ¡sí!, su rosto el mio buscaba, senti sus labios acercarse a los mios, su perfume consuelo a mi corazón traía, sumergido en paz me encontre y la sonrisa perdida regreso a mi...pero sentí como una lagrima caía por mis mejillas, pero no era mía, me quedo viendola y entiendo, no es de tristeza no de alegria era felicidad pura sin más ni menos; luego volvió a ponerse su máscara, le seguí y juntos y al compas de la sinfónica, continuo nuestro baile; la danza nocturna que preveía el final que no queríamos que llegara, la orquesta seguía demostrando su talento continuando hasta quedar ellos mismos agotados y las mascaras sonrientes, burlescas, solo eran eso...¡mascaras! Las luces se apagaron era hora de partir, hora de despedirnos pero desee no hacerlo con todo mi corazón, desee quedarme a su lado y nunca más perderla, que ella fuera la luz que viera al dejar aquel salón pero adelantandose a mi, tomo mi mano y tarareando la canción que tantos recuerdos en mi traía, me dijo: "los sueños pueden hacerse realidad solo tienes que seguirlos y no perderlos”
Grazie bella principessa...aunque esta sea la última vez que nos volvamos a ver...
Ti amo, ciao.
No sabía lo que me esperaría al subir aquellas gradas de donde ella había bajado, pero algo me guiaba hacia ellas...
.

