Aun ahora sigo sentado al lado opuesto de la yacija con las manos aferradas a la cobija, mirando al suelo con unos cuantos pensamientos en mi cabeza, de los cuales la mayor intriga lleva tu nombre; a unos centímetros míos sigues estática y por un instante imagino que sigues aquí, con la mirada perdida que refleja el universo; no sé qué piensas, no sé qué sueñas, ni sé que ocultas tras las ventanas abiertas de tus ojos; mas solo sé, que aquí una constelación de preguntas creaste.
Amiga, las noches se han vuelto más largas y a su vez mas quietas, selladas en sueños inconclusos y deseos de ver el día otra vez; la vida nos dio la oportunidad de conocernos y nosotros la alegría de compartir instantes de vida juntos.
Nadie podrá decir lo que realmente nuestros sentidos reflejaron, ni siquiera definirlo con palabras vacías, solo nosotros podemos descifrar el significado de esa pequeña sonrisa diurna, hasta esa lágrima que recorrió la mejilla en noches frías.
Los sentimientos son individuales y cada uno da significado en su propio ensayo de vida, mientras que yo, solo de una forma he sentido el corazón distante latir, en aquella extraña sensación bañada en perfume, que no olvidas, que no dejas.
Al final puedo decirte:
Al final puedo decirte:
"Si su presencia silencia tus pensamientos y en cada latido deja atónito tu corazón, entonces la respuesta que no se puede manifestar más allá de los sentimientos, esta donde las palabras no expresan la calidez que fluye en ti, al contemplar silenciosamente su presencia detrás del cristal empañado”.
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