Cuantas veces he pronunciado tu nombre en silencio
e tratado de a tu lado estar,
pero soy tan humano con mis sentimientos
que mis miedos sobre mi priman
no se, simplemente no lo se,
ahora busco la forma de liberarme
del yugo de tus rechazos.
Siento a la desesperación mi amiga,
mis tristezas son mi triunfo,
mis gritos son mi melodía,
mis lagrimas son mi libertad,
mis desesperanzas son mi alegría.
Y aun hoy contigo volar al limbo quiero
entre ángeles caidos poder caminar
y mi pena eterna hacer,
en la dimensión perdida de mis ojos
deseo ser el angel de alas rotas
que cuide tus noches y tardes
y si en tus labios fuera declamado
en el mismo Erebo mis coplas estremecerían.
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