Prologo
Quisiera contarte un cuento pero
todos los que sé, seguro ya los escuchaste antes; eso sí, te puedo contar una
historia que fue un sueño que empezó con un adiós y termino en un
hola.
Capítulo I - Invierno
Las tardes de invierno estaban
acabando lentamente mientras recibíamos
clases en la preparatoria, los días parecían ir y venir como el sol se
esconde al atardecer, para salir al día siguiente de nuevo y hacerse presente
desde tu ventana, invitándote a comenzar de nuevo.
En aquella época no sabía lo que
era escribir, ni imaginaba todo lo que podía lograr, hoy después de tanto veo
el mundo de una forma tan uniforme y perfecta, que puedo decir que el mundo es
igual para todos aunque muchas veces pensé que solo era igual para algunos y
que para mí, solo había noches oscuras.
¿Cuántos años han pasado desde
aquella vez? Lo recuerdo bien, éramos niños haciéndose adultos; ella era una
chica inteligente con un futuro prometedor mientras que yo era un niño con un
camino incierto pero lleno de sueños, no sé como ella se fijo en mi y como yo
demore tanto en darme cuenta que ella estaba a mi lado.
Cuando hablamos por primera vez,
todo comenzó con un “mucho gusto”, me presente y ella hizo lo mismo con una
sonrisa, empezamos a charlar y poco a poco encontramos mas temas para seguir
conversando entre anécdotas e historias, eso sí siempre con una sonrisa.
Cuando la preparatoria termino, pensé
que no nos volveríamos a ver, pensé que iba a ser un hola que comenzó en un fin
porque fue ahí cuando la conocí. Nada es lo que parece y el tiempo tenía
guardado un haz bajo la manga aunque yo ni siquiera lo percibiera.
Capítulo II Primavera
Poco a poco empezamos a charlar
con más frecuencia, las redes sociales nos ayudaron, con lo que comenzó una
tarde de navidad caminando lejos de nuestros hogares pero cerca uno del otro. Así
comenzó nuestra historia en lo que ya era fin de año.
A veces dejábamos de hablar por días,
semanas a veces meses para luego volver hablar sin embargo la distancia en
momentos se apoderaba de mis pensamientos; mientras que empezaba a pensar cada
vez más en lo que tenía más cerca y visible que eran las jóvenes damas y no tan
damas que había en la universidad, las nuevas formas de interacción en esta
nueva parte de mi vida me dejaban muchas veces abrumado y en instantes me sentía
consumido por todo lo que vivía; tiempo al tiempo es lo que dicen algunos pero
yo solo dedique tiempo a mi vida mientras que me perdía entre sueños e
irrealidades que me llevaban cada vez mas lejos de mi verdadero camino; sin
embargo ella seguía formando parte de mi vida donde fue mi amiga, confidente y
a su vez yo fui su amigo confidente y compañeros de aventuras en esta gran
selva de cemento.
Los años pasaron como se
desplazan las nubes en el cielo, lento si las vez desde el suelo pero bastante rápido
si las puedes ver desde el mismo cielo; los cursos y trabajos nos fueron
consumiendo poco a poco, aunque en mi fue más la diversión que el estudio,
ansioso y enérgico por vivir cada vez mas aventuras empecé a caminar muchos
caminos pero ninguno saciaba mi sed. La ansiedad lleno mi mundo de visiones
bizarras y con ello necesidades vanas y terrenales, mi visión de un mundo de colores fue perdiendo color y mis ansias de soñar también como el agua a la piedra se fue resquebrajando mi esencia a la de un mundo de arlequines; conocí tantas personas como
horas tiene el mes pero de ellas solo siguen hasta ahora las que puedo contar
con mis dedos y son únicas tengo que agregar.
Mis decisiones me llevaron a una
oscuridad tan profunda que el sol parecía ocultarse para mí. Aun en aquella
oscuridad ella siguió a mi lado esperando ver mi sonrisa dibujada en su
sonrisa. Aunque fuera corta y momentánea ella daba luz a mis días aunque yo
nunca se lo dijera ni pudiera expresarle lo importante que era para mí; los días
oscuros fueron cada vez más extensos hasta que ella también fue absorbida por
aquella oscuridad que salía de mi, haciendo mis noches más largas y
asfixiantes. Las caídas sentimentales llenas
de duda me dejaron abatido pero yo seguía sin responder a la calidez del corazón
que ella en mi depositaba; quería volar sentir el aire una vez más a mi
alrededor pero me sentía atrapado en una cárcel de pesadillas, que no querían
dejarme en paz y poco a poco mi corazón se torno oscuro y frio aunque ella siguió
siendo tan cándida como al comienzo. Mis pensamientos llenos de oscuridad
guiaron mis pasos a actos que solo ella y yo conocemos.
“Dios encamine mis actos y ella mi soledad.”
Años bajo el mismo dilema yo con
ella y sin ella quedamos en la promesa de dejarnos de ver a petición mía, mas con
negaciones de ella, lo aceptamos yo sin ella, al final.
Hombre orgulloso, lleno de
confianza empañada en soberbia en las mas erradas decisiones dejo todo seguir
como el mismo lo estableció bajo la excusa de escapar de un pasado que no lo
dejaba continuar, mas no vio que fue el pasado lo que luego le enseñaría a
encontrar su camino.
La hora pactada llego hacia el
final del año, los dos tenían miedo pero él lo escondía bajo la máscara de ser
capaz de vivir solo, ella solo acepto lo que él dijo y con tristeza en su
corazón siguió su camino que poco a poco fue tomando sentido en otros sueños.
Recuerdo tras recuerdo él se dio
cuenta que ella había sido el sol que él nunca llego a ver en el cielo pero que
ella reproducía con extrema exactitud solo para él, tarde las decisiones, tarde
los lamentos cuando la busco, ella había tomado un camino nuevo donde se sentía
irradiada por un nuevo sol en donde no tenia que utilizar paraguas para
protegerse de la lluvia sino que podía disfrutar jugando en esta.
Una decisión marco su vida y lo
que queda por recorrer en su camino, por primera vez en muchos años la tristeza
se hacía presente otra vez en su corazón congelado en orgullo seguido por una
culpa interna que se volvió su cruz en los días siguientes, sin salida mil
caminos recorrió en la ciudad como si en cada paso pudiera borrar sus propias
huellas dejadas por el pasado, pero eso no iba a pasar, solo lo hacían mas
infeliz y melancólico. Caminando llego al frente de una iglesia y ahí impulsado
por la tristeza y vergüenza decidió entrar, mientras caminaba sintió su cuerpo
desvanecerse, frágil como un cristal a punto de romperse, se sentó en la
primera fila frente al altar y juntando sus manos se quedo en silencio mientras
que las lagrimas brotaban de su ojos, llanto inconsolable se hizo sentir en
toda la iglesia, un sacerdote que ahí estaba en un ambiente contiguo al altar
escucho los lamentos y saliendo a ver qué pasaba encontró al ya joven de
rodillas; después de unos minutos se aproximo a él y con un suave toque en su
hombro izquierdo le dijo "No te culpes, si tu arrepentido te sientes,
entonces Dios ya te perdono, ahora pídele calma para tu alma y encontraras el
regocijo que buscas hijo" Poco a poco la calma invadió a aquel joven que
era yo.
Capítulo III Verano
El tiempo paso cada vez mas rápido
y no quise quedarme atrás, con tranquilidad en mi corazón empecé a escribir
cuentos cortos y poco a poco la luz del sol se hizo presente en mis noches e
hizo que todo fuera de día; la tranquilidad que tanto busque por años estaba
dentro mío aunque nunca la vi por buscarla fuera de mi. Mi familia innegable
apoyo estuvo ahí aunque muchas veces no supieron la historia que hoy estoy
contando, pero fueron y son mi pilar para seguir adelante para hacer de la palabra
familia un verbo.
Luego de un prolongado tiempo recibí
una llamada, era ella, sentí miedo y contestando con una tímida voz, pareció
que la tristeza regresaba a mí, mas entre saludos entrecortados y oraciones sin
sentido, los bellos recuerdos poco a poco volvieron a mi mientras que su voz
calmo mi tristeza y miedo.Habíamos crecido juntos y
nuestros caminos ahora eran diferentes pero aun enlazados por el tiempo, fue así
que nos volvimos a ver y luego de charlar entre caras serias y luego llenas de
nostalgia para finalmente tornarse de alegría, trate de transmitirle todo lo
que había entendido hasta ese día; mis dudas de hombre se hicieron visibles y
aunque no se dio cuenta, quería que supiera que nuestros caminos podían estar
unidos bajo la misma luz que ilumina todos los corazones aunque solo algunos lo
acepten como tal, el de Dios.
El tiempo transcurrió tan rápido
que no tuvo tiempo para detenerse un instante y aquel día nos dimos cuenta lo
lejos que nos encontrábamos uno del otro y aunque no hubo ninguna promesa de
volver a vernos, el hecho de haber sonreído con ella y poder estar juntos una
vez mas, había ratificado mis deseos de ser mejor hijo, hermano, amigo y algún
día esposo.
Al día siguiente decidí
escribirle una carta que decía así:
"Encuentra tranquilidad
interior contigo misma, cuando sientas la libertad de poder gritar
"PAZ" y sonrías al amanecer agradeciendo a Dios, sentirás que aun en
la oscuridad, tus sueños no desaparecerán y serán aun mas fuertes. Si ese día
aun sigo presente en tus pensamientos no dudes y búscame, mientras tanto seguiré
en mi camino de ser mejor hombre con ayuda de Dios; no sé cuánto tiempo pase o
las cosas que vayan a ocurrir sin embargo sino llegara ese día lo entenderé con
una sonrisa, pues tu habrás decidido el camino correcto eso no lo dudo. Dans ma vie."
Capítulo IV - Otoño
Días después recibí una carta que
solo decía "Gracias" con una carita feliz dibujada al final de la línea.
Han pasado tantos días como histories
he escrito; caminando por una concurrida plaza, en medio de tantos rostros a mi
alrededor, sentí que uno me observaba detenidamente, volteé mi rostro unos
grados a la derecha y me encontré cara a cara con ella, paso a paso ella empezó
acercarse; mi pensamientos explotaron en un sin fin de palabras que deseaban
pronunciarse en ese instante pero antes que pudiera siquiera decir palabra
alguna ella sello mis labios con un dedo y en un movimiento de cabeza me dijo
que no hablara mientras que con una sonrisa tierna como la que solo ella tenía,
me abrazo, yo la seguí correspondiendo de la misma forma a ese abrazo que por
tanto había soñado, esperado y anhelado. Por unos segundos el mundo a nuestro
alrededor no importo, solo éramos los dos unidos en un abrazo; la alegría recorría
mi cuerpo la felicidad se hacía cada vez más fuerte y por ese instante me deje
llevar como si una bella melodía se estuviera tocando y nosotros fuéramos los únicos
en aquella plaza, sin embargo como toda buena pieza musical tiene un final y
este también llego con unas delicadas palmadas en mi espalda a las que yo entendí
y como respuesta la abrace más fuerte, no quería soltarla no quería que se
vaya, quería estar así más tiempo pero sabía que era la hora de la despedida,
en ese instante me hizo pequeño, débil, sentí que me iba a resquebrajar por
dentro, aunque no siempre los finales son como uno los piensa y este fue
diferente, mágico; tomo mi rostro cabizbajo y lentamente con sus manos lo
levanto hasta que pude de nuevo su rostro sonriente, y fue ahí cuando lo entendí,
ella había encontrado la paz en sí misma, rebosante con una luz interior
repleta de sueños. Tome sus manos mientras que me acercaba a ella, esta vez era
para dar mi más sincero agradecimiento sellado con un beso en su frente. Luego
ella cerró los ojos con una sonrisa y lentamente soltó mis manos mientras que
su cuerpo empezó a moverse mientras que poco a poco siguió su camino; demore un
poco en retomar mi camino hacia mi destino aquella tarde. Ahora sé que cada
instante que pase ahí en aquella plaza fue todo el tiempo que no la había
visto, exactamente setecientos cuatro días.
El tiempo paso o nosotros pasamos
en el tiempo, quien lo sabe más que yo y ella, solo puedo decir que ella fue mi
más dulce sueño de invierno, mi mas trágica pesadilla de primavera, el más
bello recuerdo de verano y la más hermosa historia que contaré a quienes este
relato quieran leer.
Los sueños pueden estar en todos
sitios, solo tienes que saber diferenciarlos en el momento exacto sin embargo
puedes hacerlos crecer con el tiempo y estos no siempre comienzan con un "había
una vez" pero puedes hacerlos completamente tuyos.
Epilogo
Hoy en la tarde tengo un matrimonio y es algo especial pues conozco
a la novia de dulce sonrisa y ella conoce al sacerdote que los unirá en un lazo
de amor. Que puedo decir: "felicidad".
La felicidad que llevas dentro, no
siempre lleva como finalidad un nombre pero si una sonrisa que destella luz por
sí misma; cada uno ve brillar su felicidad de mil formas y todas
te llevan al mismo sitio, con Dios.
.


No hay comentarios:
Publicar un comentario